Guía completa para elegir un aire acondicionado
Elegir un aire acondicionado puede parecer una misión imposible con tantas siglas, números y términos técnicos dando vueltas. Por eso, armamos esta guía rápida para que entiendas de un vistazo en qué tenés que fijarte antes de comprar, sin vueltas ni tecnicismos complicados.
¡Guardate este artículo porque te va a salvar el verano (y el invierno)!
1. El refrigerante: R32 vs R410A
El gas refrigerante es lo que permite que el equipo enfríe. Actualmente conviven dos opciones principales en el mercado:
- R410A: Ha sido el estándar indiscutido durante años. Funciona muy bien y es súper confiable, aunque tecnológicamente está empezando a ceder espacio.
- R32: Es la evolución en refrigerantes y está ganando muchísimo terreno. Es bastante más eficiente y requiere menos carga de gas para rendir lo mismo, reduciendo el impacto ambiental.
Sugerencia: Si encontrás un equipo con R32 a buen precio, suele ser una excelente inversión a futuro por su eficiencia, aunque un equipo con R410A sigue siendo una opción perfectamente válida y muy presente en el mercado actual. Si querés profundizar en esto, te invitamos a leer nuestra comparativa completa de gases refrigerantes.
2. La tecnología: Inverter vs Convencional (On/Off)
Este es uno de los puntos que más confunde, pero la diferencia tiene que ver con cómo trabaja el motor (compresor):
- Convencional: Prende al 100% de su capacidad para enfriar y se apaga por completo cuando llega a la temperatura deseada. Ese ciclo de “arranque y parada” constante genera picos de consumo.
- Inverter: Regula su velocidad de forma continua. En lugar de apagarse, baja al mínimo para mantener el ambiente estable. Es mucho más silencioso y reduce el desgaste.
Sugerencia: Para ambientes donde el aire va a estar encendido muchas horas seguidas (como un dormitorio de noche o una oficina), la tecnología Inverter se amortiza rápido en la factura de luz y ofrece un confort superior. Si el uso va a ser muy esporádico, un equipo convencional puede ser una alternativa más económica en la compra inicial. Tenemos un artículo completo que explora las características de ambas tecnologías
3. La potencia: ¿Cómo calcular las frigorías correctas?
Comprar un equipo “al ojo” es un error común. Si te quedás corto, el equipo va a vivir encendido sin llegar a enfriar; si te pasás, vas a gastar de más en un equipo más grande sin necesidad.
Para un cálculo rápido y genérico se suelen estimar unas 50 frigorías por metro cúbico, pero la realidad es que influyen muchos factores: el tipo de ambiente, la cantidad de personas, las ventanas y la exposición al sol cambian la ecuación por completo.
Sugerencia: No te la juegues con aproximaciones. Podés usar nuestra Calculadora de Aires Acondicionados en el sitio. Con solo ingresar las medidas de tu espacio, la cantidad de personas y el tipo de aislamiento, te da la demanda exacta para verano e invierno en segundos.
4. Consumo eléctrico: La etiqueta de eficiencia
Para saber cuánto va a impactar el aire en tu factura de luz, tenés que mirar la etiqueta de eficiencia energética (la que tiene barras de colores).
Buscá siempre equipos con clasificación Clase A o superior (A+, A++).
Sugerencia: Vale la pena estirarse un poquito en el presupuesto por un equipo más eficiente. Lo que pagás de más al principio, lo recuperás mes a mes en la factura de energía. Si usás nuestra calculadora, vas a ver que incluso te ofrece un estimado del consumo eléctrico por hora en refrigeración y calefacción según el tipo de tecnología.

5. El confort: ¿Cuál es la temperatura ideal?
Poner el aire en 18°C no va a hacer que la habitación se enfríe más rápido; solo va a lograr que el motor trabaje sobreexigido de gusto.
- La temperatura recomendada de confort ronda los 24°C en verano.
- En invierno, basta con programarlo entre 20°C y 22°C.
Sugerencia: Intentá mantenerte en esos rangos. Cada grado de diferencia con el exterior que le exijas de más al equipo puede incrementar el consumo eléctrico entre un 7% y un 10%.
6. La clave oculta: Cuidado con los errores de instalación
Un excelente equipo mal instalado va a funcionar peor que un equipo económico bien colocado. Los errores más comunes que vemos en el día a día son:
- No realizar el vacío de las cañerías con bomba de vacío durante la instalación (lo que llena el sistema de humedad y daña el motor a largo plazo).
- No respetar las distancias y parámetros que exige cada fabricante para asegurar un flujo correcto de aire.
- Colocar la unidad exterior en lugares sin ventilación o donde se encierre el calor.
Sugerencia: La instalación es el 50% del rendimiento del equipo. Asegurate siempre de realizarla con técnicos capacitados que cuenten con las herramientas adecuadas (como bomba de vacío y pestaña de calidad) para no perder la garantía de fábrica.
7. Vida útil: El mantenimiento básico
Para que tu inversión dure años y el aire que respirás sea limpio, el mantenimiento es fundamental. Lo dividimos en dos tareas simples:
- Por tu cuenta: Limpiar los filtros de aire de la unidad interior una vez al mes durante la temporada de uso. Es súper fácil, se hace bajo la canilla con agua fría y mejora el rendimiento de inmediato.
- Con un profesional: Una revisión anual antes de que empiece la temporada fuerte para controlar las presiones de gas, limpiar a fondo las unidades y revisar las conexiones eléctricas.
Mas adelante publicaremos info detallada sobre todo lo que pudiste leer, así que volvé para saber mas.
Y si tenes que instalar o hacer mantenimiento, llamanos o escribinos y te asesoramos.